
Mientras que aun estamos perdidos en nuestros miedos, ya hay signos de que el mundo está enfermo. Tiene fiebre y está delirando.
Hoy en día estamos asustados por las primas de riesgo y por los comentarios de las agencias de calificación, que ponen y quitan aes según en dónde suple el viento. Las mismas agencias que declararon como producto triple A-petecible las subprime. Aquellas que ahora dejan a EE.UU., Italia y España desnudos ante un verano caluroso.
Hay sequías. En Somalia ya han fallecido veintinueve mil niños en tres meses y la ONU declara que su hambruna durará hasta diciembre.
Hay hambre hasta en los países desarrollados. En Europa occidental, en lugar de gritar que queremos otro sistema productivo, no sabemos como reaccionar si los “especuladores” no revientan nuestras economías. Aceptamos panaceas económicas de macro-infraestructuras que dejarán las cosas aun peor.
Para solventar el incremento de la pobreza: los directivos del Ibex35 se suben sus sueldos y los beneficios de las empresas se quedan en paraísos fiscales. Los estados no suben los impuestos a los que más tienen, pero a los muertos de hambre les quitan derechos y esperanza. Ni siquiera pueden saldar su deuda con los bancos una vez que han sido desalojados.
Pedimos cambios en el sistema electoral, pero no exigimos que acaben con las campañas de desprestigio del uno contra el otro. Dejándonos confundidos, sin capacidad para demandar programas claros, detallados y públicos. Sin que podamos seguir su desarrollo y cumplimiento.
En cambio, demandamos que nos limpien las playas de la posidonia oceánica -esa fanerómas marina que protege nuestro litoral- porque su olor o aspecto quizás nos sea molesto –pese a ser natural- mientras que sí dejamos las latas y colillas esparcidas por la arena. ¿Hemos llegado a lo paradójico?: lo natural nos parece basura y lo artificial no.
Hay carencia de sentido común y una gran necesidad de estabilidad.
¿Dónde encontraremos la lucidez para reaccionar? Quizás no aceptando más.
Hasta aquí hemos llegado. ¡Ahora digamos basta!
Pretendamos, exijamos, demandemos, reclamemos, pidamos ……. ¡Cambiemos para que el mundo cambie!




