
El 23 de septiembre de 2009, en Italia nacía un nuevo periódico llamado Il Fatto Quotidiano. No es un periódico como la mayoría y esto se deduce inmediatamente leyendo su subtitulo “Non riceve alcun finaziamento publico” (No recibe subvención publica alguna). ¡Qué gustazo leer esto en prensa escrita!.
Éste periódico se emancipa, y al contrario de la mayoría de los mass media, no crea una dependencia directa entre el poder económico y sus artículos publicados y/u opiniones -cada una de ellas legitima aunque todas discutibles y presumiblemente libres de pecado por no estar subvencionadas-. ¡Cómo si esto fuera poco!.
Ayer, para celebrar su primer año de vida la redacción invitó todos los internautas en streaming para asistir a un día dentro de las noticias. De perfecta voyeur pude presenciar: la reunión de la mañana con sus ideas y selecciones para el día después, un tour por la redacción y el cierre del periódico antes de que las maquinas rotativas hicieran su trabajo. Una divertida e insólita manera de conocer el trabajo diario de la información.
¿Cuánto periódicos pueden enorgullecerse, hoy en día, por no tener nada qué esconder?. La desinformación es imperante y para nuestra mala suerte, todos los continentes lo sufren y ningún país se libra. La información se manipula, se omite, se “vende” en publi-reportaje como si fueran informes o artículos de investigación. Sin tener en cuenta obviamente con la lamentable situación de aquellas noticias inventadas de píe a cabo o el linchamiento mediático de personajes u organismos generalmente incómodos. Por ejemplo, actualmente en Italia hay algún director de periódico investigado por generar falsedades.
La información controlada crea una sociedad ciega, débil y acrítica, nos desestabiliza haciéndonos incapaces de reaccionar, contestar y conocer la realidad. La prensa es una arma política y social por esto que desde su nacimiento gobiernos de derecha e izquierda la han utilizado, pero… Hoy en día existe un pero, el de las redes sociales, los blogs, las voces de quien quiera expresarse –abusando incluso del anonimato- y entre todo este “ruido informativo” es necesario discernir. Escuchar todo lo audible, compararlo, elaborarlo y catalogarlo. Es tarea del lector no someterse a la información, consiguiendo ser parte activa para construir una sociedad más libre, critica y capaz de escuchar todas las ideas para poder construirse la suya propia.
Así pues, nos queda conectarnos en Internet y buscar… aquellos periódicos que rechazan ser subvencionados, a los periodistas que nos informan con profesionalidad, a los opinionistas libres. La libertad de expresión es una conquista celebrada que ahora muchos hombres quieren prostrar ante el dios dinero y ésta es demasiado importante para perderla sin más.
Buon compleanno a Il Fatto! …y que cumpla mucho años más.



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