domingo 17 de abril de 2011

El siglo de los endeudados

Micro y macro créditos nos perturban, excepto a unos pocos que los hacen enriquecer. Vivimos atados a deudas, pidiendo créditos para saldar otros, creando las cadenas invisibles de la nueva esclavitud: la de los condenados al endeudamiento perpetuo. Esta nueva raza que hemos creado no tiene poder, no tiene voz y no tiene posibilidad de reacción alguna. Dando como resultando al trabajador explotado perfecto, un ciudadano que intercambia derechos con posibilidad de pagarlos a plazos.

Retenidos en un infinito juego de prestamos e intereses, en lugar de salir de situaciones de pobreza o inestabilidad para alcanzar el progreso socio cultural, caen en espejismos laberínticos sinfín.

En los países más desarrollados estamos atrapados en un sistema que nos encadena a falsas necesidades. Al sueño de un futuro mejor que pase por una rápida estabilidad en los países “subdesarrollados”. En lugar de estudiar nuevos sistemas económicos más sostenibles, nos hundimos en la más profunda pobreza a golpe de créditos en los que los únicos que salen ganadores, como siempre, son los especuladores.

En los años noventa parecía que una nueva panacea pudiera sacar de la pobreza a las poblaciones de los países en desarrollo: los microcréditos. Quien instituyó el sistema de financiación a los pobre fue el Grameen Bank, fundado por el premio Nobel de la Paz 2006 Muhammad Yunus. El Sr. Yunus fue apoyado por políticos (entre sus incondicionales estaba la familia presidencial Clinton), el mundo de las finanzas y ciertas multinacionales. Pero obviamente también tuvo y sigue teniendo sus detractores. Estudiosos y expertos en ámbitos de economía y cooperación al desarrollo que trabajan codo a codo con algunas ONGs en las poblaciones más indigentes. La principal acusación que se le hace a este sistema es la de agravar los pequeños préstamos con intereses muy elevados, provocando un endeudamiento sempiterno a la hora de para pagar los plazo. En algunos casos se ha informado de llegar a sufrir amenazas por no poder devolver el dinero prestado a tiempo, así como se multiplican las familias arruinadas que han pasado desde la pobreza a la indigencia más absoluta debido a unos pagos imposibles de mantener.

Existen trabajos de periodismo de investigación en los que se evidencia la poca eficacia en la eliminación de la pobreza mediante microcréditos y en contraposición una gran eficiencia al permitir la especulación a través de los mismos.

Hoy en día estamos tan acostumbrados al concepto de deuda que nacemos con una mochila: la deuda estatal que nos toca a cada uno. A ésta adjuntamos nuestra deuda personal, cuando no tengamos también qué contar con la deuda de las CC. AA. y/o aquella Europea. Y aun se podría agravar la situación si se nos ocurriese refinanciar nuestras propias deudas… síntomas de un sistema aberrado.

Estamos tanto acostumbrados a hipotecarnos que por ejemplo en España como solución a los impagos de las administraciones publicas proponen endeudarse con sistemas ICO y sin protestar nos colocamos otra mochila más. El sistema es perfecto pues el banco gana con los intereses, la administración no paga y menos aun se responsabiliza y el pobre que esperaba su cobro, sigue esperándolo mientras como premio tiene que pagar los intereses producidos por el préstamo contraído.

La solución para eliminar la pobreza y lograr un estatus de bienestar equo y solidario no puede pasar siempre por el endeudamiento. Mas bien tendremos que estudiar sistemas constructivos y alternativos de crecimiento social, fomentar la capacidad crítica para conseguir una sociedad madura capaz de diferenciar las necesidades reales de aquellas consumistas y conseguir romper con los sistemas plutocráticos…

Cada uno tiene en su mano la posibilidad de cambiar las cosas, en cada acción, en cada acto, en cada pensamiento. Si quieres un cambio ¡Cambia!

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